COLLAGE DE UN ALMA DE MUJER: RECORTO Y PEGO, por Germana Martin



Me observo como miro el mar, una pintura, una colina.
Me observo desde una mirada diferente.
Tengo que despegarme de las palabras y fundirme en un lenguaje único, donde se abran multiplicidad de señales, huellas, puentes.
Debo soñar mi sueño de alas.
Un sueño de transformación.
Debo salir de la crisálida, para desplegarme en un vuelo diferente.

¿Cuál es la música que necesito para escucharme?
¿Qué voz necesito oír para salir de mi letargo?

Un susurro lejano revela que es mi propia canción, la que hoy quiero escuchar. Pero algo de mí, aún duerme en el inconsciente del bosque más primitivo, más salvaje, más profundo. Busco las palabras, los colores, las texturas para comenzar, día a día, a volverme más consciente.

Miro unas alas rojizas, rosadas, pigmentadas de azules y dorados.
Me aletean delante de las pestañas como obligándome a ver, a prestarles atención. Están allí.
Mientras duermo en mi capullo y me preparo.
Latente.
Germinando.

Deberé reencontrarme con todos aquellos fragmentos olvidados, desconocidos, ignorados.
Deberé despertar para poder recuperarlos. La loba de mi mundo salvaje, me aguarda para llevarme a los escondrijos del instinto, de la libertad, de la intuición femenina y sagrada.
Ella sabe dónde están los retazos que he perdido, aquellos que aún no conozco y deberé desenterrar para crear mi futuro lienzo, el que lleva mi nombre verdadero.

Collage del alma.
Recortar y pegar.
Soltar lo que no sirve.
Descubrir lo verdadero.
Conservar lo necesario.
Unir.
Integrar.

Cada trocito que aparece, perdido o rechazado por aquellas miradas negativas que me censuraron o ignoraron y aún siguen haciéndolo, es el que hoy debo recortar y pegar de una manera diferente.
Alguno se habrá vuelto transparente, hasta ser casi imperceptible o invisible para mí.
Otro habrá que tornarlo brillante, ineludible.

Todos deberán ser integrados en el collage de mi alma de mujer que está naciendo.

Hasta lo que parece más oscuro tendrá su lugar en este inmenso lienzo: los temores, los tropiezos, las emociones que enturbian, los sentimientos que generan culpa, las ideas que boicotean.
Todos.
Todos serán reconocidos, recortados, mirados de un lado y de otro para luego ser pegados en su nuevo lugar: aquel espacio consciente que mi psique quiera reservarle. Allí, donde puedan existir sin perturbarme.

Y será así que podré utilizar su energía, su fuerza para lo que desee.
Entonces, cuando vuelva a encontrarme con la ira, esa furia granate incontrolable, sin dudar un instante: la recortaré.
Esta vez no será para arrojarla al cesto del inconsciente sino para integrarla al collage de mi consciencia, como bocanada de fuego que me defenderá de los depredadores. Ella protegerá cada uno de mis proyectos, ideas, deseos, vuelos. Estará en el lugar que mi corazón decida otorgarle, con valentía y amor. Cuando regresen aquellos miedos grises, los miraré de frente, de costado, los pondré patas para arriba y los colocaré donde me sean útiles.
Me alertarán de los peligros pero no me paralizarán.
Seré la creadora de mi propio collage.
Con todo lo que soy, lo oscuro y lo luminoso, lo conocido y lo buscado, lo que amo y lo que temo.
Si me escucho, si me miro, si me camino hacia dentro, si me leo la piel, las lágrimas, la risa, podré parir mi mejor obra.
Con fuego y alas, con color y caricias, con risa y marejada.
Coloreada con recortes pegados de mi vida, con trocitos de mí: nuevos y radiantes.
Abrazaré mi alma acuarelada con brillantina de hogueras y tormentas. Transmutada en mujer y mariposa.
Toda yo en la brisa.
Me pariré a mí misma: entera, renacida, reencontrada.

©Germana Martin

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja aquí tus huellas...